Si hay algo que me molesta sobremanera son las personas jetas, los caraduras, los que tratan de aprovecharse de los demás, de su situación personal o profesional, los que se apropian de tu trabajo de forma descarada o los que simplemente tienen la misma ética profesional de un cactus, con todos mis respetos hacia esas plantas.

Esta semana fui invitada a la jornada Itinere2019 en Cartagena donde me pidieron que hablase precisamente de empleabilidad y búsqueda de empleo.

Tras la jornada, y como suelo hacer, compartí de forma pública la presentación que preparé para todas aquellas personas que no pudieron asistir pero que les podría interesar el tema.

Y para mi sorpresa me encuentro con que alguien decide vender sus servicios relacionados con mejorar sus posibilidades de encontrar empleo utilizando como gancho mi presentación así como mis contenidos (captura de pantalla).

ética profesional

La ética profesional: un valor a la baja

Desafortunadamente este tipo de situaciones son más habituales de lo que nos pensamos.

Me sorprende muchísimo ver cómo hay profesionales que se manejan por la vida con una falta total y absoluta de ética profesional y de valores.

Parece como si todo valiese sin importar las consecuencias ni las personas.

Y lo que es peor, tengo la percepción de que si te muestras con una cierta ética profesional rechazando hacer ciertas cosas, eres el idiota de turno porque lo suyo es aprovecharse todo que puedas y más de lo que te puedes encontrar en tu camino.

Ser un profesional con ética profesional hoy no está de moda

Uno de los motivos que me ha llevado precisamente a escribir este post es el hecho de que se esté tratando de vender un servicio a un colectivo que claramente tiene una situación más desfavorable, utilizando además un contenido que, en mi caso, yo he decidido dar de forma completamente gratuita.

Un claro ejemplo de un límite que NUNCA debería transgredirse.

¿Qué implica tener ética profesional?

Tener o no ética profesional es algo que uno elige como profesional.

De la misma manera que elegimos cómo queremos posicionarnos a nivel profesional, qué servicios o productos queremos vender así como qué proyectos elegimos hacer, un profesional, con independencia si trabaja por cuenta ajena como propia, también necesita decidir si quiere o no ser ético a nivel profesional.

3 aspectos que ponen en evidencia tu falta de ética profesional

Ofrecer un servicio que no eres capaz de realizar con calidad:

Como consultora me encuentro con que otras empresas o profesionales dedicados a la selección ofrecen servicios y resultados que no son capaces de cumplir.

O no por lo menos con un nivel de calidad aceptable.

De hecho es una de los aspectos a los que más tiempo puedo dedicarle, investigando constantemente, para ofrecer los mejores contenidos a las empresas.

Sin ir más lejos, esta misma semana me contaban que una empresa de selección enviaba al cliente el informe del candidato en unas pocas líneas escritas en un correo electrónico.

No es de recibo que tras haber pagado una cantidad elevada por un procesos de selección, se envíe un informe de un candidato que no ocupa ni un folio.

Photo credit: Freepik

Apropiarse, plagiar o copiar descaradamente el trabajo de otras personas

Este es quizá una de las cuestiones que más me enervan ya que generar contenidos nuevos y originales no es algo fácil y lleva mucho tiempo.

Es por eso que da mucha rabia ver que tu contenido se lo han apropiado otras personas y lo hacen pasar como suyo.

Desafortunadamente está muy extendida la idea de que todo lo que está en la red está a disposición de cualquiera que lo quiera coger para ser utilizado como a uno le apetezca.

Los que me conocéis sabéis que soy de la opinión que en la red hay que estar aportando y, además, que esta aportación sea de valor.

Mentir o engañar para conseguir algo que de otra manera no podrías tener

Quizá este sea uno de los aspectos que más me he encontrado en las empresas, donde es habitual encontrarnos con personas que son capaces de mentir, encizañar o malmeter para conseguir aquello que anhelan y que no pueden obtener por medios lícitos.

Así, no es infrecuente encontrarnos con empresas donde las zancadillas son habituales entre los propios compañeros, incluso en situaciones en las que claramente se perjudican los intereses de la organización.

Personas sin ética profesional: profesionales sin alma

Soy de la opinión que la ética profesional en cierta manera define cómo es nuestra alma a nivel profesional.

Como profesional de Recursos Humanos, trabajando por y para las personas, tuve muy claro desde el principio que había ciertos límites que no cruzaría jamás.

Jamás engañaría para conseguir que un empleado firmase una baja voluntaria cuando en realidad tenía que pagarle una indemnización.

Nunca mentiría a un trabajador sobre algunos de los derechos que le corresponde favoreciendo de forma descarada los intereses de la empresa y perjudicando los de este.

El riesgo de dejar tu ética profesional a la entrada de la oficina es que una vez que lo has hecho por primera vez, luego es mucho más sencillo volver a repetirlo con lo que el riesgo de convertirnos en un profesional sin alma es muy elevado.

¿Estás dispuesto a convertirte en un profesional sin alma?

Isabel Iglesias

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